Fue como el frío invierno.
La primera cosa que aprendí del invierno es que es una de las cuatro estaciones climáticas; estas estaciones climáticas están compuestas por el verano, el otoño, el frío invierno y la primavera. La segunda característica del invierno que aprendí es que los días son más cortos y las noches más largas.
Cosa
que me resultó asombrosa y temible.
En
mis tierras reina un eterno verano, que quema, y que hace escondernos. Es
siempre verano y nunca invierno. Hasta que un día, finalmente fue
invierno.
El
eterno verano fue arrancado de pronto, y con él, las risas; no esperó la
transición del otoño, que es lo esperado, lo ideal, lo necesario para
prepararnos para la fuerza del frío, de la perdida; de pronto, las hojas del
árbol perdieron el verdor y la fuerza, porque sí, no eran tan fuertes para
resistirse, no hubo un otoño para prepararlas.
Las
esperanzas se pierden progresivamente, así como las hojas del árbol comienzan a
secarse poco a poco porque los vientos no son favorables. Aquel invierno
derribo todas mis hojas, sin dar oportunidad a que progresivamente cayeran, lo
que repito, era lo ideal.
La
naturaleza del invierno es así, no puede negarse, tampoco lo culparé porque me
hizo perder las hojas que por mucho tiempo había cuidado, limpiado y guardado
de quienes pudieran amenazar con lastimar. Aunque sentía que moría aquel
invierno, no fue así, los inviernos sirven, aunque repito, en plena estación se
siente como morir sin morir realmente.
Hay quienes le temen al invierno porque indudablemente es déspota, amenazante y
devorador. El invierno es temible porque declara una batalla de supervivencia, una
de las más duras, donde el oponente más grande yace dentro de ti, siendo éste,
tú mismo.
Aquella
vez fue invierno, días que daban poca porción de luz, pero noches donde
abundaba un banquete de oscuridad. Enloquecía, y el dolor aplastante parecía
reposar en mi pecho, pareciendo ese lugar su favorito porque pocas veces se
marchaba.
En
mis tierras era verano, eterno verano, pero dentro de mí, invierno.
Pero había
decidido dos cosas importantes:
Uno, le haría frente al invierno, sin saber que tan preparada estaba para vencerlo, no importaba qué, iba dar la pelea.
Dos, esperaría a que llegará la primavera, porque sí, no importa que tan oscuro este siempre vuelve a amanecer…
Uno, le haría frente al invierno, sin saber que tan preparada estaba para vencerlo, no importaba qué, iba dar la pelea.
Dos, esperaría a que llegará la primavera, porque sí, no importa que tan oscuro este siempre vuelve a amanecer…


Estas lineas, me han llevado a un viaje en un tiempo de mi vida, porque has dicho verdad, en cuanto a como puede ser una etapa de la vida! Y cito tus palabras "En mis tierras era verano, pero dentro de mi, invierno" y tuve la oportunidad de decidir y decidí enfrentar y esperar! Un Abrazo!
ResponderEliminarTu eres mi otoño y tu canto mi primavera, el invierto dura poco pero de las pruebas un verano de dias largos que queme todo y haga aparecer en ti nuevas ganas de florecer como un invierno en tu verano.
ResponderEliminarR.M