Hay quienes dicen.

Hay quienes son insistentes al manifestar que el amor duele, que por más que lo intentemos, termina haciéndonos pedazos. Como un devorador que acaba con su presa sin misericordia, sin consideraciones, sin razonar el acto previo. Pero la verdad es que eso no lo hace el amor, el amor es otra cosa, una cuestión maravillosamente inexplicable. Es como subir a un avión y esperar que despegue, hay nervios, ansias, y pasan en un santiamén mil pensamientos de cualquier cosa de manera aleatoria, el amor es como subir a un avión, sí, es confiar, es disfrutar del viaje, es no ver la hora de poder disfrutar de tu destino. Insisto, el amor es una cosa maravillosa, es lo único que puede producir que quieras dormir y desvelarte, es eso que te hace querer bailar aunque no haya música solo porque ya alguien es la música y no para de sonar para ti, el amor es tan maravillosamente inexplicable que hace que quieras callar y gritar al mismo tiempo.

¡Cuando amamos somos buenos, el amor nos hace buenos! Cuando amamos buscamos las mejores palabras, la decimos con nuestra mejor voz, cuando amamos somos como niños que perdonan una y otra vez, porque es mejor amar una vez más que envejecer con dolor en el alma. Amar es una cosa extraordinaria porque somos como niños que juegan a ser héroes, héroes que continúan luchando por el bienestar del otro, a pesar de cualquier cosa.

Aunque crecemos, olvidar que alguna vez fuimos niños es opcional.

Cuando crecemos buscamos la perfección, olvidando que de niños, las cosas más insignificantes eran aquellas que guardaban el tesoro más divertido, más asombroso. Eran aquellas pequeñas cosas las que nos hacían feliz. Ser como niños tiene sus ventajas: Cuando nos regalaban juguetes, preferíamos las cajas porque ellas podían ser una mansión, un barco, un escudo, cualquier cosa que quisiéramos, porque aquello que los adultos denominaban de menor valor eran cosas invaluable para nosotros porque podían ser cualquier cosa que quisiéramos sin limitarnos.

El amor es tomar algo que para otros es insignificante y darle sentido. Como un hombre que aguanta una corona de espinas, y una herida en el costado para darle valor a aquello que otros han menospreciado.

El problema es que confundimos demasiadas cosas con el amor. La soledad, la ausencia, el miedo, el fracaso, todo eso no es amor.
Amar es como una cosa demasiado olvidada para los hombres, y cualquier experiencia que los haga sentir, lo llaman amor sin serlo en verdad.

El amor son como los rayos del alba que terminan con la oscuridad de la noche, el amor sana, restaura, edifica, dignifica. El amor te hace diferente y te transforma en un héroe, -sin serlo necesariamente- Como aquella caja que de niños creíamos que era una casa, el titanic, la cueva que nos mantenía a salvo de los dinosaurios, el amor, oh, el amor es aquello que se disfraza de esperanza cada día.

Otro problema acerca del amor, es que nos pasamos la vida esperándolo, sin percatarnos que está dentro de nosotros y que otros lo necesitan incluso más que nosotros mismos.

El amor no duele, el amor es lo único que puede detener guerras, el amor es tan maravilloso, pero insistimos en creer que daña, cuando es el amor, lo que nos mantiene con vida.

Seamos como niños… Otra vez.


Comentarios

Entradas populares