Efecto Colateral.
Desde que la historia es historia hay efectos directos que producen un
impacto positivo o negativo. Como lo dice la ciencia: “cada acción, tiene su
reacción” Si sucede que tienes en tus manos un arma y tiras del gatillo en
dirección a una persona, lo que ocurrirá es que la bala atravesará su piel y
penetrará hasta romper y destruir todo a su paso. La consecuencia de haber
tirado del gatillo terminará en una lesión o en la muerte. ¡Es un efecto
directo, viniendo de una acción directa!
… Pero ¿qué hay de los efectos colaterales? ¿Qué hay de las acciones
nocivas no intencionadas que resultan como consecuencia de una acción directa?
Pienso en los efectos colaterales como las olas del mar que son arrastradas
hasta la orilla y se rompen hasta perderse entre diez mil, mientras la blanca
espuma baila un vaivén; y aunque rotas las olas, susurran con ayuda del viento
que aún siguen con vida. Haciendo de las partículas una canción de amor o
desamor, pero siempre de supervivencia y nunca de conformidad.
Pienso en los efectos colaterales como el viento que golpea las hojas de
los árboles y les obligan a gritar, aunque no sepan hablar, porque no saben
cómo callar al chocar con las demás.
Pienso en los efectos colaterales como la soledad que queda detrás de un
“hola” de alguien que se marchó desde hace mucho tiempo atrás, sin ni siquiera
tener la necesidad de moverse. No fue necesario un apretón de manos, una carta
con destinatario o una sonrisa después de un último beso. Bastó mudar el
corazón, bastó estar sin estar.
También pienso en los efectos colaterales cuando escucho el sonido
exorbitante de tu risa, y el universo de emociones que me inunda al siquiera
imaginar que yo soy el motivo, y el cardenal de la vergüenza que golpea mis
mejillas cada vez que me descubres mirándote porque por más que pienso que estoy
lista, cuando se trata de ti, no puedo predecir.
Pienso en los efectos colaterales cuando por más llenas que estén mis manos
las siento vacías porque no están las tuyas entre las mías. Y ni hablar de mis brazos que te esperan,
porque te quieren y quisieran que tú quisieras quererlos como yo deseo hacerlo.
No solo de palabras sino con hechos. No solo con hechos, pero también con
palabras. Porque la cosa de esto es que es y qué no también. Tan sencillo. Tan
complejo.
Y la angustia de no poder sacarte de mis pensamientos, y de no poder evitar
sonreír cada vez que escucho que me llamas por mi nombre. Lo molesto que es que
sonrías a causa de mi risa, y el olor de tu perfume que me gusta cada vez más,
y lo detestable que es todo esto, que es solo un efecto colateral de estar
enamorándome de ti.
¡Terrible acción nociva no intencionada!
¡Es culpa de tu sonrisa!


ME ENCANTAAAAAAA
ResponderEliminarPuedo leerlo mil y una vez mas♡ es Sencillamente E S P E C T A C U L A R.
ResponderEliminarSiempre que leo, y quizás por siempre mirar más allá de lo visible; me surge una interrogante y es: ¿qué inspiró al escritor de esta obra? (Aún me pregunto qué inspiró a la autora de Harry Potter, creo firmemente que la doña no duerme en Paz.) ahora, ¿qué o quizás quién inspiró a la autora de Edecto Colateral? Me gustaría mirar más allá de las letras. Pero aún sin ver creo que está extraordinaria obra debe inspirarlo algo o quizás alguien extraordinario.💛
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