Forastera.
“no tengo un lugar” “no hay un lugar
para mí”
Aunque estuviese bajo mi techo, en
mi propia cama. En la cama que compré con mi propio esfuerzo, que viste el
color que quiero y que cuido que no tenga ni un solo pliegue.
Debía ser suficiente, ¿no?
Pero, aunque estuviese bajo el techo
de alguien más, durmiendo en el lujoso piso de porcelana también pensaba lo
mismo. Sea cual fuese la situación pensaba en mi maleta a un costado de la
habitación. Pensaba que no pertenecía, aunque tratara de acomodarme como piezas
de un tetri, no encontraba mí lugar.
No importa en qué lugar esté, no está mi lugar.
¡Qué inconforme! ¡Qué malagradecida! ¡Qué desdicha esto!
Así que como digno ser humano que soy, buscaba atribuir
culpas. Pensaba en mi padre, que nunca fue mío. Y la lista no se hacía cada vez
más pequeña, ¡al contrario!
…
Pero luego crecí y Uno entre diez mil sanó mi corazón. Ya
no había necesidad de atribuir culpas, pero mi maleta continuaba conmigo y mi
pensamiento también:
“no pertenezco aquí”
Más tarde lo descubrí y, haciendo uso del honroso acto de
la verdad, la verdad es que no pertenezco aquí. Solo soy un extranjero en mis
propias tierras y mi maleta continua recordándomelo.
Solo estoy de paso, y mi maleta me lo sigue diciendo.
Solo soy un extranjero que viene de un Reino y gobierno diferente,
con una lengua y costumbres que chocan con la tierra que me vio nacer. Y aunque
he aprendido el dialecto, y he disfrutado sus costumbres, la tierra que pisan
mis pies y que es mía, no me tiene. ¡Porque este no es mi lugar! ¡Porque no
pertenezco aquí por más que trate de acomodarme!
Porque, aunque estoy en este mundo y milito aquí, mi
corazón está junto a mi Padre, en su Reino de amor que es violento para defenderme
y mostrarme Su pureza. Porque, aunque estoy en este mundo, mi tesoro está en ÉL
y es ÉL.
Extranjera.
Forastera.
Porque soy un individuo que reside aquí, pero no soy de
aquí.
Extranjera.
Forastera.
Porque nací aquí, pero antes fui concebida en el corazón
de mi Padre.
Extranjera.
Forastera.
Porque solo estoy de paso…
Y mi maleta continúa recordándomelo.



Uff...
ResponderEliminar♡
Uff me encanto me pregunto¿que te conmovio tanto para escribir una maravilla como esta?
ResponderEliminar