Segunda carta: A mí -segundo- primer amor.

 



Así que finalmente estoy escribiéndote a ti. Mi segunda carta lleva tu nombre, aunque, ahora mismo no sé cómo te llamas y tampoco sé si te gusta tu nombre. ¿Mi nombre?; llevo el nombre extendido de mi abuela, y aunque ella me guste, siento que no me llamo así. ¿Es extraño? Es así.

¿Debería comenzar disculpándome? Bien, lo haré.

Han pasado 1,825 días -aproximadamente- desde que dejé de anhelarte, de buscarte y desearte. Han pasado alrededor de 1,825 días donde no he sentido ganas de saber cómo te llamas, si tu apellido combina con el mío y si te gustaré. 1,825 días donde no he querido saber de ti y he estado -conscientemente- huyendo.

Pero ¿quién podría culparme? Desde aquel paraíso que convertimos en desierto, temo que suceda lo mismo. Así que decidí no despertar algo que no pueda mantener con vida, porque no podemos estar muriendo en tantas partes, ¿no?

Entonces, aunque no hay mucho de lo que pueda sentirme orgullosa, me gustan mis decisiones. Hoy tampoco tengo ganas de saber tu nombre, si tu apellido combina con el mío o si te gustaré; pero si que tengo ganas de disculparme. Lamento estar huyendo, lamento no querer saber si tus ojos son cafés, azules o verdes. Lamento no querer saber cómo nos encontraremos y lamento no desearte. Pero, sinceramente, espero que estés bien. Que tu corazón tenga todas las partes enteras, no perfectas, pero completas. Honestamente, deseo que estés bien. Deseo que estés disfrutando de este momento y que tus pasos sean firmes y no errantes.

¿Pero sabes qué es lo que más deseo? Deseo ser la segunda. No la primera o la tercera, pero la segunda. Cuando dejes a tus padres para unirte conmigo, deseo ser la segunda, y que Él, el primero. Que lo ames a Él, que lo beses y que, si te apetece, dances con Él toda la noche. Por mi parte, serás el segundo, mi segundo más amado, no el primero, ni el tercero, pero el segundo.

El primer lugar en mi corazón, en mi alma y en cada parte que me compone tiene un Nombre -que ya conozco- un Reino y me tiene a mí. Pero, después de Él serás -mi segundo- primer amor y es todo lo que puedo ofrecerte.

¿Suena incorrecto?

No lo será para el indicado.

¿Mis partes? Estoy completa, no perfecta, pero entera. A veces tengo miedo y otras muchas, me siento valiente. Y eso esta bien, ¿no es cierto?

Así que, mi segunda carta es para ti, mi -segundo- primer amor. Aunque he estado huyendo, en la misma medida, he estado esperándote. ¿1,825 días han sido suficientes? Bien, dejaré de huir, pero tampoco te buscaré, me esconderé y dejaré que me encuentres. Porque tú estás buscándome… ¿no es cierto?

 Come bien, duerme bien y vive bien. Besa a tu abuela, abraza a tu madre y cuida de tu padre. Yo haré lo mismo. Comeré bien, dormiré bien y viviré bien.

Vamos a conocernos, despertemos el amor y vamos a enamorarnos; primero vertical y luego… horizontal. ¿Sí?

Entonces, aunque no me guste el café, sí el de tus ojos…

O, aunque respete el océano, amaré el azul de los tuyos.

Y si es el caso, me perderé en el verde de tus ojos.

Porque no será el color… sino tú.

Finalmente:

Lo siento, gracias... te amaré.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares