En un día, diez mil atardeceres.


13 de agosto, 2020: Aunque del otro lado del océano atlántico -donde es eternamente verano- 12 de agosto a la media noche.

Teruel, 06:13 de la mañana.

-        ¿Estás despierta?

-        No. -respondí.

-        Es mi abuela, -dudó por un momento- murió. -Anunció finalmente.

-        Estás mintiendo. – Dije tres veces, pero negar la realidad no lo convirtió en un mal chiste.

Terminó la llamada y el invierno llegó en agosto.

Finalmente sucedió. Dicen que simplemente te fuiste, que te entregaste y te quedaste dormida. ¿Debería hacer eso que esto sea menos doloroso? ¿Debería consolarme? No esta funcionando. ¿Por qué no? Ya sé, es porque soy egoísta.

Es porque planeaba regresar y encontrarme contigo, burlar tu olvido y que me reconocieras. Que me vieras y que tus ojos se agrandaran -como siempre- y extendieras tus brazos hasta envolverme. Que bailáramos aquella canción sin melodía y sonido alguno -pero nuestra-, que me besaras y que terminaras llorando. Aunque, si me lo preguntas, me gustaría más que rieras.

Traté de decirte todo lo que sentía por ti, no quería arrepentirme de no haberlo hecho a tiempo. Pues, sucede que, después de trece años de aquella decisión, no estoy arrepentida, aunque -sinceramente- lo estoy. Creo que, hagamos lo que hagamos, es algo que simplemente será así.  

Si vienes, por ejemplo, y me dices que un solo día de esos ochenta y pocos años, fuiste, -aunque sea un día- feliz, podré dejar de llorar. Podré decirle a mi corazón que ya está bien, que si continúa puede deshidratarse. ¿Funcionaría? Creo que, durante esta estación, no.

Antoine D Saint, en la voz del Principito dijo: “Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol.” Hoy, abuela, he visto diez mil atardeceres. El sol ha caído hoy -en total- diez mil veces.

Bien, ¿qué más puedo decir?

Olvídalo todo.

Olvídalo todo y descansa un poco, porque ha sido una larga jornada, ¿no es cierto?

 Llevad flores a la más bonita de las Rosa’s, que hoy a querido irse.

¿En cuanto a mí? Mi Eterno primer amor continúa tomando mis manos. Mi eterno amor me acompañará durante este invierno y todos los atardeceres que faltan por ver.

 

Rosa Margarita, planeo amarte un rato más.

Gracias, lo siento, te amo.

Descansa en paz. 


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